Gastritis y Medicina Funcional

Gastritis y Medicina Funcional

La gastritis, llamada por muchos de nosotros como “acidez estomacal” es una de las principales causas de consulta en Medicina Funcional. Hemos pensado “equívocamente” que algunos cuadros digestivos, especialmente del estómago (gastritis, reflujo gastroesofágico) son consecuencia de una cantidad excesiva de ácido en el estómago. La medicina Funcional y muchos estudios médicos demuestran que hasta el 80% de las gastritis son producidas por todo lo contrario: Una baja producción de ácido gástrico, mejor llamada hipoclorhidria. 

¿Cuáles son las causas entonces de la acidez y del reflujo?

En un estómago con hipoclorhidria la producción de ácido clorhídrico es baja y en consecuencia el jugo gástrico no es lo suficientemente ácido como para iniciar todas las funciones digestivas, pero sí es lo suficientemente ácido para irritar la pared estomacal, el duodeno y el esófago (acidez y reflujo).

En hipoclorhidria, el estómago no estimula la producción adecuada de moco protector, por lo tanto, con solo un poco de acidez, el jugo gástrico es capaz de irritar la pared estomacal, (desprotegida por la falta de moco). De esta manera se inicia el círculo vicioso de la gastritis: la disminución de producción de ácido clorhídrico causa una disminución de producción de moco protector, lo que a su vez ocasiona irritación y atrofia de las células que producen el mismo ácido.

gastritis y medicina funcional

gastritis y medicina funcional

Además de todo esto, el esfínter esofágico inferior o cardias, que conecta el esófago con el estómago, requiere de un pH ácido estomacal entre 1 y 2 para poder cerrarse adecuadamente. Si hay un aumento en el pH estomacal (por encima de 2) este esfínter que actúa como una válvula se relaja y se produce el reflujo (retorno por esófago del contenido estomacal). Aunque este contenido aun es ácido, no es el pH ideal que el estomago requiere para su correcto funcionamiento. Existen además causas mecánicas como las hernias hiatales, que inducen al reflujo de contenido ácido en el esófago, lo que genera aumento de estos síntomas. La gastritis como tal se produce por un daño a nivel de la pared de la mucosa gástrica que puede ser inducida por hábitos dietarios inadecuados, medicamentos, infecciones, y en muchas ocasiones por el estrés.

Un estómago disfuncional

Como puede afectarme una concentración de ácido clorhídrico demasiado baja:

  • No se estimula la contracción del esfínter esofágico inferior y ocurre reflujo gastroesofágico.

  • No se estimula el píloro, lo que causa un vertimiento prematuro del contenido estomacal en el duodeno. Esto irrita el duodeno y puede causar reflujo biliar hacia el estómago, agravando la condición de hipoclorhidria, dado que la bilis es muy alcalina.

  • No se esteriliza el contenido estomacal, lo cual permite la proliferación de patógenos dentro del sistema digestivo. Esta condición llamada disbiosis suele causar inflamación intestinal, desórdenes inmunes y problemas metabólicos.

  • No se convierte el pepsinógeno en su forma activa, la pepsina. El pepsinógeno es una sustancia producida por el estómago que, para ser transformada en pepsina e iniciar la digestión de proteínas, debe estar expuesta a un PH estomacal muy ácido (inferior a 2).

  • Por esta razón no se inicia la digestión adecuada de proteínas y ello, en consecuencia, desencadena hinchazón abdominal, gases y otros desórdenes digestivos. En esta condición, la cantidad de problemas metabólicos que pueden ocurrir por deficiencias en aminoácidos es enorme, ya que éstos son esenciales para la producción de neurotransmisores, hormonas y enzimas metabólicas.

  • Los nutrientes no se convierten y por eso ocurre una mala absorción de vitaminas y minerales, lo que también puede generar una gran cantidad de disfunciones metabólicas.

    Por su deficiencia de ácido clorhídrico, al ser vertido en el duodeno, el contenido estomacal llamado quimo no logra estimular adecuadamente:

    • La secreción de jugos pancreáticos, necesarios para la neutralización del quimo y la continuación de los próximos pasos de la digestión.

    • La secreción de bilis, necesaria para la neutralización del quimo, la absorción adecuada de aceites y la eliminación del colesterol dañino.

 

 

Dra. Sandra Milena Galvis Carvajal

Médico Especialista en Medicina Alternativa y Farmacología Vegetal

Asp. Medicina Funcional

Asp. Maestrante Nutrición y Alimentación

Write a comment:

You must be logged in to post a comment.

¿Tienes alguna consulta? llámanos      (57) 1 8618744